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El entorno de la empresa implica el análisis de todas las variable del externas que rodean a una empresa. Es muy importante tener en cuenta estos factores externos porque pueden tener una gran influencia en tus resultados. Por eso durante la planificación estratégica, el análisis PEST tiene tanta relevancia.

Puedes considerar variables externas aquellos factores que influyen en el comportamiento de tu empresa pero que están fuera de tu control. Por ejemplo, si tienes un bar, no puedes controlar cómo van a ser los cambios en la evolución del IPC durante el próximo año. Por lo tanto el poder adquisitivo sería una variable externa. Sin embargo, sí que puedes decidir los precios de las consumiciones. Por lo que el precio no sería una variable externa.

El análisis del entorno durante la planificación estratégica

Hay muchos factores externos que hay que tener en cuenta para definir el macroentorno y el microentorno de una empresa. Por eso hay que analizar el entorno político, social, demográfico, tecnológico, económico, etc. Todo esto nos proporciona un marco externo donde nuestra empresa desarrolla su negocio.

En cada uno de estos ambientes podemos encontrar tanto amenazas o riesgos como ventajas u oportunidades. Por ejemplo, la globalización puede ser una amenaza para una fábrica si conlleva su deslocalización o una oportunidad si consigue abrir nuevos mercados.

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A la hora de realizar la planificación estratégica se debe tomar como punto de partida la empresa y su entorno. Resulta imprescindible estimar la evolución de las principales variables de tu entorno durante la planificación estratégica. Lo ideal es que tengas estas variables siempre controladas en tu cuadro de mando. De esta forma puedes puedes prever el nivel de incertidumbre al que te vas a enfrentar.

La incertidumbre de un entorno empresarial viene marcado por 4 variables: complejidad o sencillez y dinamismo o estabilidad del mismo. A continuación vamos a ver cada una de estas variables con ejemplos para ilustrarles claramente.

Entorno complejo y dinámico = incertidumbre

Los factores que marcan el entorno de tu empresa se pueden agrupar en dos bloques: la complejidad y el dinamismo del entorno.

Complejidad

La complejidad está marcada por el número de variables relevantes externas que tienen un impacto significativo en tu empresa.

Por ejemplo para un agricultor que produce y vende trigo, las principales variables externas que impactan en su empresa pueden ser el precio del trigo en el mercado, el clima, el precio del gasóleo y el precio del abono. Con sólo estos cuatro factores puede explicar la mayor parte de los cambios que se producen en su entorno. Lo que se puede considerar un entorno sencillo.

Sin embargo, una aerolínea que ofrece vuelos por todo el mundo tiene un entorno más complejo porque le impactan muchos más factores.

Dinamismo

El dinamismo de las variables es la velocidad con la que cambian estas variables. Siguiendo con los ejemplos del agricultor y la aerolínea, la evolución del precio del trigo es menos volátil que la evolución del precio de los billetes de avión. Por lo tanto, el dinamismo del entorno de las aerolíneas es mayor que el de los agricultores.

Los entornos complejos y dinámicos son los que tienen el mayor grado de incertidumbre. Es decir, las empresas que dependen de muchas variables externas volátiles tienen que hacer frente a un entorno con gran incertidumbre.

agricultor

¿Cómo clasificar el nivel de incertidumbre?

Se puede establecer una escala de cuatro niveles según el grado de incertidumbre. En función de este nivel de incertidumbre, deberías tomar ciertas consideraciones antes de comenzar el proceso de planificación:

Estable:

Es un ámbito poco complejo y con escaso dinamismo. Apenas se producen cambios y estos tienen un impacto muy leve en tu empresa.

Hay pocas empresas que se enmarquen en este tipo de entornos, por ejemplo algunas empresas de distribución de suministros como el agua. Las principales variables están acotadas en el contrato que hayan firmado con el ayuntamiento y suelen ser a largo plazo. Otras variables como el consumo de agua son bastante estables y previsibles a lo largo del año.

Plácido:

Es un entorno con algunas incertidumbres. En general es poco dinámico, pero cuando se producen los cambios pueden afectar a varias variables correlacionadas. En este tipo de entornos es importante hacer planificaciones y si se realizan correctamente pueden marcar la diferencia con respecto a la competencia.

Este puede ser el caso de un bar. En general los gustos de los clientes no cambia radicalmente de la noche a la mañana, lo que limita la incertidumbre.

Desordenado:

Es un ámbito con mucha incertidumbre. Existen muchas variables que pueden impactar en el negocio y gran dinamismo. En estos entornos es más difícil hacer una buena planificación a largo plazo que en los entornos plácidos.

Este tipo de entorno es propio de sectores tecnológicos como el sector del coche eléctrico. Cada avance tecnológico puede suponer un cambio importante para todo el sector.

Turbulento:

Es un entorno muy complejo y muy dinámico. En ocasiones se puede considerar hasta que los impactos de las variables son aleatorias. Por eso no se deben dedicar muchos esfuerzos a intentar planificar a largo plazo, al no poder estimar su impacto. Por suerte no muchas empresas tienen que lidiar con este tipo de entornos.

Uno de los sectores más populares en los últimos años con un entorno turbulento es el mercado de las apps. Para muchos expertos es casi imposible hacer una planificación de la evolución de las ventas en un entorno tan cambiante como este.

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¿Cuándo debo analizar el entorno de mi empresa?

Una vez que conoces en qué tipo de entorno se mueve tu empresa es el momento de decidir cómo realizar la planificación estratégica.

Si estás en un entorno estable la planificación será muy sencilla y muy similar a la del año anterior. Si te mueves en entornos plácidos o desordenados el nivel de complejidad aumenta paulativamente. Pero también aumentan los beneficios de una buena planificación estratégica. Por último, si tu entorno es turbulento, no dediques muchos esfuerzos a la planificación a largo plazo, no te va a ser posible adelantarte a los cambios de tu entorno.

Al realizar en análisis del entorno de tu empresa te permite estar al tanto de todos los cambios externos que afectan a tu empresa. Así consigues que tu empresa se mantenga ágil y se pueda adaptar a las nuevas tendencias. Esto supone una importante ventaja competitiva.

Hacer un análisis robusto del entorno requiere una metodología y conocimientos específicos (estadística, sociología, investigación de mercados, etc.) que no están disponibles en todas las empresas. Por eso, una de las opciones más comunes para analizar el entorno de una empresa es apoyarse analistas externos. Estos expertos aportan una metodología que da fiabilidad a los resultados y permite la toma de decisiones en la empresa.

En unos casos será más interesante hacer el análisis del entorno con recursos propios (por ejemplo si tienes un departamento de investigación de mercados). En otros será mejor con consultores externos. Pero en cualquier caso, si quieres ser un referente de tu sector, tienes que conocer el entorno en el que te mueves.

 

Diego Martin

Trabajo como consultor y he colaborado con empresas de varios sectores como industria, finanzas, tecnología, servicios profesionales, automoción, construcción, etc. Si estás pensando en potenciar tu empresa puedes ponerte en contacto conmigo en estrategiapracticainfo@gmail.com y en el 655 31 97 91

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Visitor Rating: 5 Stars

  2. Estoy feliz de encontrar blogs donde hallar informacion tan util como esta. Gracias por facilitar este post.

    Saludos

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