¿Cómo puedo acelerar mi toma de decisiones?

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La rapidez en la toma de decisiones de una empresa puede ser crítico para el éxito de la misma. Pero a veces, se considera que para que una decisión sea más acertada es necesario meditarla con tiempo. Así tratamos de evitar la toma de decisiones apresuradas.

Sin embargo, realizar una toma de decisiones rápida nos permite aprovechar mejor las oportunidades y por tanto puede generar mejores resultados. Si la decisión se retrasa mucho, la información estará obsoleta, y por tanto probablemente la decisión sea errónea.

La toma de decisiones en Virolaiz

Virginia Olaizola había trabajado durante más de 20 años en el sector inmobiliario en Mallorca. Tras la crisis iniciada en 2007 tuvo que reciclarse para conseguir que su empresa sobreviviera. Ahora Virolaiz se había especializado en comprar viviendas de segunda mano con potencial. Es decir, adquiría una vivienda en una buena localización pero que necesitaba una reforma integral. Virginia reformaba la vivienda y la vendía completamente equipada.

Una de las claves de este negocio era ser rápido en la compra de las viviendas. Normalmente los “chollos” que le interesaban a Virginia volaban en seguida. Por lo tanto tenía que realizar una toma de decisiones muy rápida para tener éxito con su negocio.

La toma de decisiones de Virginia se basaba en 5 claves:

Uso masivo de información a tiempo real

Para Virginia, era importante tener información a tiempo real. Le permitía identificar problemas y oportunidades rápidamente. Por ejemplo, tenía montado un sistema para conocer los precios de venta de las viviendas de la isla. De esta forma sabía en cada momento como evolucionaban los precios en cada zona de la isla.

Así si veía que una zona perdía el atractivo, no le interesaba comprar viviendas para reformar en esa zona porque difícilmente podría compensar los gastos.

Búsqueda exhaustiva de alternativas

Virginia conseguía acelerar el proceso de decisión al tener un gran número de alternativas a considerar de forma simultánea. Es decir, cada vez que estaba en disposición de comprar una vivienda se esforzaba en encontrar tantas alternativas como le fueran posibles. Una vez que tenía todas las propiedades disponibles bajo su radar, elegía la más apropiada. Si la opción elegida falla, tan sólo hay que escoger la segunda mejor opción.

Este procedimiento contrasta con el proceso que veía en alguno de sus compradores. Básicamente lo que hacían era analizar en profundidad una alternativa y si no les convencía, buscaban otra. Esta forma de buscar vivienda era muy ineficiente porque les hacía perder buenas oportunidades.

Dejarse aconsejar de los expertos

A veces pensamos que si pedimos consejo a varios colaboradores, corremos el riesgo de retrasar la toma de decisiones. Esto puede suceder si no centramos bien el tiro cuando buscamos consejo.

Virginia sabía que tenía que ser rápida en la toma de decisiones, pero también que tenía que acertar con las viviendas que adquiría. Sobre todo tenía que asegurarse de que la reforma no se le fuese de presupuesto. Por eso siempre trataba de buscar consejo de su constructor de cabecera. Llevaban trabajando juntos desde hace 8 años y tenía gran confianza en su criterio. Cuando veía una vivienda con potencia, llamaba a su constructor para que le diese una estimación de la reforma. En el mismo día Virginia podía tomar la decisión.

Gestión de conflictos activo

Para que la toma de decisiones sea rápida, no todo el mundo tiene que pensar de la misma forma. Tienen que haber conflicto y contraste de ideas. Sin embargo la gestión de conflictos se tiene que gestionar de manera activa. Una buena forma de intentar resolver un conflicto es por consenso. Sin embargo, si no se llega a un consenso, hay que tomar la decisión igualmente, y en este caso le corresponde al presidente de la compañía.

En ocasiones surgían conflictos a la hora de marcar el precio final de venta. Por un lado el departamento de ventas quería poner un precio competitivo para cerrar la venta lo antes posible. Por otro el departamento de reformas quería asegurarse de sacar la rentabilidad adecuada tras la inversión realizada. Y por último el departamento de estudios de mercado basaba su decisión en los precios de viviendas similares que se habían vendido en los últimos meses en la zona. Si no llegaban a un acuerdo, Virginia recopilaba los puntos de vista de los tres departamentos y tomaba la decisión. Sabía que si las decisiones tenían que ser siempre por consenso el proceso se podía eternizar.

Considerar el corto y el largo plazo

El último elemento clave para una toma de decisiones rápida es tratar de ver los problemas de la empresa dentro de su contexto. Esto significa analizar su impacto en el corto y largo plazo y como afectan a las distintas áreas de la empresa.

Por ejemplo, cuando le constaba vender una vivienda a Virginia, tenía que plantearse si bajaba el precio y se quedaba sin beneficios, o esperaba manteniendo el precio pero sin poder disponer del dinero para reinvertirlo en otro proyecto con más potencial. Para eso tenía que considerar aspectos tan importantes como su nivel de tesorería o la carga de trabajo de su equipo de reformas.


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