¿Cómo evaluar una inversión?

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Es complicado conocer qué oportunidades tenemos que aprovechar. Si decidimos seguir adelante con una inversión tiene que ser porque nos encaja en nuestra estrategia y porque tiene un retorno claro. A continuación puedes conocer el caso de Fernando que tenía que decidir si realizaba una fuerte inversión creando su propia explotación agrícola.

Una herencia inesperada

Fernando Saura estaba en paro cuando conoció que había heredado las tierras de su tía Susana. La tía Susana tenía unas 100 hectáreas de secano en la provincia de Segovia. Una tierra muy apropiada para el cultivo de cereales. Actualmente las tierras llevaban varios años abandonadas, desde que murió su tío Alfonso. Conjunto con las tierras, Fernando también heredó la casa del pueblo y 50.000€ en una cartilla de ahorros.

Fernando no tenía trabajo actualmente, por eso se estaba planteando en moverse al pueblo con toda la familia para labrar las tierras. El reto que tenía por delante era convertirse en emprendedor. Pero antes de tomar una decisión así quería asegurarse de que las cuentas le salían. Es decir tenía que tener claro el retorno de la inversión.

Conoce el negocio

El primer paso para saber si una inversión vale la pena es conocer las principales partidas que influyen en el negocio. Es imposible que consigas detallar todas las fuentes de ingresos y gastos, por lo que te recomendamos que te centres en las principales y dejes un apartado para otros gastos o ingresos.

Fernando conocía bastante bien la profesión de agricultor. Antes de casarse e irse a Madrid trabajó con su tío esas mismas tierras. Es cierto que de eso habían pasado casi 20 años y que el campo ha evolucionado mucho, pero se sentía con el suficiente conocimiento como para identificar las principales partidas de gastos e ingresos.

Las principales partidas de gastos las podemos dividir entre gastos puntuales y recurrentes. Los principales gastos puntuales son los referidos a toda la maquinaria que debería de comprar. Hace muchos años que su tía Susana se deshizo de toda la maquinaria agrícola, por lo que Fernando necesitaría comprar prácticamente de todo: Tractor, remolque y apeos de labranza.

Por otro lado están los costes recurrentes. Son los propios de la actividad agrícola. Los principales son abonos, semilla, gasóleo, mantenimiento, impuestos y seguros.

Aunque no sea un coste contable Fernando también debe de considerar su “sueldo”. Es decir, por cuando valora su trabajo. Esta partida es importante porque esta labor va a requerir la dedicación plena de Fernando.

La parte de ingresos es más sencilla porque Fernando sólo contempla dos fuentes de ingresos: la venta de cereal y las subvenciones.

Estimación de costes e ingresos

El segundo paso es realizar una estimación de estas partidas de gastos e ingresos. Como estamos viendo una versión sencilla de análisis de inversión, vamos a desestimar variaciones de precios a lo largo de los años, el efecto del IPC o el coste del dinero. Existen muchas variables del entorno que pueden afectar. Sin embargo al principio es mejor crear un modelo sencillo y luego ir sofisticándolo si lo creemos necesario.

Las principales estimaciones de los gastos serían:

  • Tractor: 30.000€
  • Remolque: 8.000€
  • Aperos de labranza: 10.000€
  • Abono: 8.300€/año
  • Semilla: 4.000€/año
  • Gasóleo: 7.500€/año
  • Mantenimiento: 2.000€/año
  • Impuestos: 12.000€/año
  • Seguros: 700€/año
  • Otros gastos: 1.000€/año
  • Sueldo: 18.000€/año

Las principales partidas de ingresos serían estas:

  • Venta de cereal: 48.000€/año
  • Subvenciones: 15.000€/año

Calcular las proyecciones:

El tercer paso es tomar todos estos datos y crear las proyecciones. Para eso debes de identificar el horizonte temporal razonable para tu inversión. En el caso del sector primario, las inversiones se deben analizar con un horizonte temporal amplio. En este caso Fernando ha utilizado 10 años para conocer cuando entraría en beneficios. Quedaría de este modo:

Decisión sobre la inversión:

Una vez realizado el análisis de costes e ingresos llega el momento de tomar la decisión de realizar o no la inversión. Esta es una decisión personal que depende de las expectativas y el perfil de riesgo de cada uno.

Tras el análisis realizado Fernando se replanteó su idea de volver al pueblo a trabajar las tierras. Se dio cuenta que necesitaba demasiados años para recuperar la inversión inicial de la herencia. Por eso, Fernando decidió no seguir adelante con la inversión y vendió las tierras y la casa del pueblo.

 


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