Liderazgo colaborativo: ¿Cómo fomentar la colaboración? – Ejemplo

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Conseguir un liderazgo colaborativo es uno de los retos más importantes a los que te puedes enfrentar en una organización. La situación se complica aún más cuando las organizaciones se encuentran en entornos cambiantes y con grandes dosis de incertidumbre. Pero es en esos momentos cuando un liderazgo colaborativo se hace aun más imprescindible.

Tradicionalmente, se ha descrito el liderazgo como una forma de dirigir y control la organización. Sin embargo, el liderazgo colaborativo va de todo lo contrario. Son los líderes quienes promueven la incertidumbre como herramienta de cambio. Vamos a ver cómo se ejerce el liderazgo colaborativo con un ejemplo. Se trata del caso de la parroquia de José Luis. Esta es su historia:

El reto de José Luis: ¿Cómo revitalizar una parroquia en decadencia?

José Luis era el nuevo párroco de una iglesia en una de las zonas más céntricas de la ciudad. Durante mucho tiempo la parroquia había estado perdiendo feligreses. José Luis quería revitalizarla pero no sabía cómo. Su predecesor había pasado los últimos 5 años tratando de aumentar el número de personas que acudían a la iglesia sin éxito. Por lo tanto, José Luis tenía que probar nuevos métodos para alcanzar su objetivo.

José Luis siguió un enfoque innovador. Gestionó los cambios bajo los principios del liderazgo colaborativos. Es decirl se basó en estas tres ideas:

  • Perturbando las costumbres existentes.
  • Fomentando la innovación.
  • Dando significado a lo que sucedía.

Perturbar las costumbres existentes

José Luis perturbó las costumbres existentes de muchos de los miembros de su parroquia. José Luis pretendía abrir las puertas a todo el mundo y todos los puntos de vista. Por ejemplo, los homosexuales fueron bienvenidos en la iglesia, permitió que conferenciantes no católicos dieran charlas en la iglesia y dejó que unos voluntarios ofrecieran desayunos los domingos a los sin techo. En definitiva, introducía los cambios que le sugería la comunidad para intentar relanzar su parroquia.

Esto le trajo varios conflictos, por ejemplo, algunos negocios del barrio se quejaban de que estaba atrayendo a muchos mendigos al vecindario y que esto espantaba a los clientes de su negocio.

Pero la introducción de continuos y en ocasiones erráticos cambios, también produjo varios aciertos. Por ejemplo, la utilización de medios de comunicación poco convencionales para una parroquia como los anuncios en periódicos, notas de prensa o carteles en la fachada de la iglesia. Esto llamó la atención de muchas personas que empezaron a interesarse por los cambios que se estaban produciendo allí. En tan sólo 2 años los medios escribieron hasta 34 artículos sobre las acciones realizadas por la parroquia.

Además Jose Luis no escondía los problemas de su parroquia. Por ejemplo, hablaba de forma abierta de sus miedos por la escasa afluencia de feligreses.

Lo que José Luis tenía muy claro es que era necesario cambiar la situación actual. Resultaba imprescindible fomentar cualquier iniciativa que pudiese dar la vuelta al declive que sufría su parroquia. 

No sabía cómo tenía que ser en el futuro, pero sabía que tenía que ser diferente al escenario actual.

Fomentar la innovación

Todos los cambios que se producían en la parroquia no eran decididos por el líder. José Luis se encargaba de promover que los feligreses tomasen la iniciativa. Esta era su función principal dentro de un liderazgo colaborativo.

José Luis fomentó la existencia de pocas normas. En verdad, su normativa se podía resumir en una simple pregunta: ¿Qué haría Jesucristo en esta situación? Bajo esta única norma, cualquier feligrés podía tomar la iniciativa para comenzar un nuevo proyecto dentro de la parroquia. Así es como se permitió a los sin techo dormir en el interior de la iglesia. Esto tuvo el rechazo de algunos feligreses, pero Jesucristo no habría dado la espalda a los más necesitados. José Luis había introducido pocas normas en su comunidad pero las desarrollaba con todas las consecuencias.

Los desayunos para los sin techo

Una de las formas en la que Jose Luis fomentaba la innovación era mediante la colaboración entre los feligreses. Se fomentaron ciertas actividades grupales para permitir a los feligreses conocerse mejor personalmente. Eran como pequeños eventos de networking.

Había actividades muy diversas como baile, actividades deportivas, o cenas en la casa del párroco. En una de estas cenas con un grupo de jóvenes, comenzaron a hablar de la idea de ofrecer desayunos a los sin techo los domingos. En ese momento José Luis prácticamente no intervino en absoluto porque a esas horas tenía que oficiar la misa de 9.

Sin embargo al facilitar áreas de encuentro, los feligreses comenzaron a crear relaciones más personales, interactuando más a menudo y generando más ideas innovadoras.

sintecho

La consulta médica

Siempre eran bienvenidos los gestos espontáneos de los feligreses. En muchas ocasiones ni le consultaban a José Luis porque sabían que tenían su aprobación tácita. Así se creó la consulta médica.

Claudia, una doctora que iba regularmente a colaborar con los desayunos dominicales, decidió un domingo acercarse con su maletín de médico. Cogió una mesa y un par de sillas y se propuso crear una pequeña consulta para los sin techo. Así, de una forma informal y espontánea se comenzó a ofrecer servicios médicos a los sin techo. Debido al éxito, en los meses sucesivos se ampliaron los servicios con un psicólogo, una enfermera y un oculista.

De forma autónoma y espontánea y debido a las condiciones favorables creadas por José Luis, se comenzaron a crear proyectos colaborativos de este tipo. Este tipo de iniciativas se convirtieron en una de las señas de identidad de la parroquia.

Dar significado a lo que sucedía

En ningún momento José Luis trató de dirigir a las personas que formaban parte de su parroquia. Lo que sí que trató fue dar sentido y significado a los cambios que se producían de forma espontánea. Era el catalizador que ayudaba a los voluntarios a enfocar su atención a los temas que más le preocupaba como la atención a los más necesitados.

De este modo, se fueron haciendo común las conversaciones sobre conceptos como ayudar al necesitado, amor incondicional, justicia social, respeto, dignidad,… Todos estos conceptos se convirtieron en las señas de identidad del trabajo realizado en la parroquia. La labor de Jose Luis fue la de relacionar los hechos que se producían en su entorno con estos conceptos con los que sus fieles se identificaban. Esto ayudaba a crear un mayor sentido de comunidad y con un objetivo común. Es lo que en el mundo de la empresa se llama definir la propuesta de valor.

El impacto del liderazgo colaborativo

José Luis transformó su parroquia sin saber cuál iba a ser la situación final. Creó las circunstancias para que surgieran multitud de iniciativas de forma espontánea, y dio autonomía para crear proyectos innovadores. Su liderazgo colaborativo permitía y fomentaba los cambios en vez de planificarles y dirigirles. Los cambios surgían desde la base como un caos ordenado basado en la pregunta ¿Qué haría Jesucristo en esta situación? A la vista de los resultados, su liderazgo colaborativo fue un ejemplo de éxito en este tipo de entornos cambiantes y complejos.

Después de una serie de cambios radicales, José Luis consiguió su objetivo.  Reviatalizó su parroquia convirtiéndola en un referente para las personas sin techo. Al cabo de dos años, consiguieron dar más de 20.000 comidas calientes anuales y ofrecer servicios gratuitos como ayuda psicológica, enfermería o consulta médica.

 

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7 Comments

  • Reaver dice:

    Leo desde hace bastante tiempo sus artículos: muy didácticos, concisos sin perder profundidad y entretenidos.

    Una la ayuda social dejase de ser incondicional e indiscriminada. La base de la prosperidad es el beneficio mutuo y la reciprocidad. El asistencialismo sólo genera parásitos, dependientes, oportunistas y esclavos.

    Habría que apostar por sociedades de ayuda mutua y organizaciones filántropicas con causas y requisitos tasados (necesitados que realmente merezcan ayuda) y exigir al auxiliado una serie de tareas y labores para resarcir la prestación recibida. De esta manera se minimiza la selección adversa y el riesgo moral.

    La verdadera pregunta que debe hacerse una organización caritativa no es a cuánta gente ha ayudado sino cuánta gente va a dejar de necesitar mi ayuda.

  • Diego Martin dice:

    Visitor Rating: 5 Stars

  • Rafael dice:

    Excelente historia. Aqui vemos un claro ejemplo de como el liderazgo autoritario y jerárquico es menos eficaz que un Liderazgo espontaneo y colaborativo.

  • Me gustó mucho este artículo. Es bastante interesante su enfoque. El liderazgo colaborativo es una excelente opción. A la mayoría de las personas con valores bien desarrollados y fundamentados, les gusta ayudar y apelar a esa bondad innata es cómo se desarrollan estos actos filantrópicos. El poder de la gratitud es muy fuerte y sostiene relaciones de interdependencia, de intercambio. Sin banalizar el hecho de ejercer la acción. Por supuesto, en un entorno donde la colaboración sin discriminación crece, crecen también el optimismo y la buena voluntad.

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