¿Debo tomar todas las decisiones de mi empresa?

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Como emprendedor eres dueño de tus propias decisiones. Gozas de libertad para tomar las decisiones que consideres en cada momento. Y esa libertad te garantiza tu felicidad. Pero quizás sea al contrario. Puede que te sientas abrumado sobre todas las decisiones que tienes que tomar para que tu negocio salga adelante. En definitiva puede que tener infinitas posibilidades te produzca vértigo y no liberación.

El hecho de tener que tomar tantas decisiones nos puede hacer realmente más infelices e ineficaces. Así lo ha analizado Barry Schwartz y que he resumido en estos cuatro puntos:

Parálisis del análisis

Para tomar una decisión racional es lógico pensar en analizar cada alternativa. Pero el problema es cuando tienes infinidad de alternativas. Esto puede provocar que pospongas una decisión o incluso que nunca llegues a tomar dicha decisión. Cuantas más opciones tengas más lenta será tu capacidad de decidir y más probable será que no tomes ninguna decisión al respecto.

Imagina que estas decidiendo en qué ciudad vas a poner tus oficinas centrales. Puedes elegir cualquier ciudad o pueblo del mundo. Si tienes que analizar ciudad a ciudad cuál es la mejor opción, puedes desesperarte y no tomar la decisión jamás.

Coste de oportunidad

A pesar de que tenías otras opciones a elegir, te has quedado sólo con una de ellas. O lo que es lo mismo has renunciado a todas las opciones que tenías menos a una.

Piensa que has conseguido delimitar tu análisis para decidir entre sólo dos ciudades. Las dos candidatas son Lugo, donde creaste tu empresa y vives actualmente; o Murcia, tu principal mercado. Si eliges quedarte en Lugo, vas a estar lejos de tus mejores clientes. Sin embargo si va a Murcia, tendrás que mudarte con toda tu familia y empezar una nueva vida. En cualquier caso tu decisión tiene un coste de oportunidad.

Elevación de expectativas

Es lógico pensar que cada vez que ampliamos nuestro abanico de posibilidades, el resultado de nuestras decisiones va a mejorar. Sin embargo, no suele mejorar con la misma velocidad que crecen nuestras expectativas. De este modo cuantas más opciones tenemos, es más probable que no alcancemos nuestras expectativas y por tanto nos sintamos frustrados.

Imagina que finalmente decides establecer tus oficinas centrales en Murcia. Lo has meditado y estás convencido de que es la mejor opción. Los has pensado durante meses, y ahora que se hace realidad te das cuenta que estás un poco desilusionado. Todo el esfuerzo que has dedicado en tomar esta decisión no ha causado un gran impacto en tu negocio.

Sentimiento de culpabilidad

Si las cosas vienen mal y no has podido tomar ninguna decisión al respecto, tienes muchos candidatos a cargar con la culpa: la situación económica, el gobierno, las fuertes lluvias o cualquier otra variable que afectan al entorno de tu empresa. Pero si tú has decidido cada paso que ha dado tu compañía, y las cosas no salen bien, ¿quién es el culpable? Por eso tomar decisiones te puede generar un sentimiento de culpabilidad. Al fin y al cabo, tú estás al mando y podrías haber tomado otra decisión mejor.

Finalmente, después de trasladarte a Murcia, el mercado muestra signos de agotamiento. Ahora la mayor parte de tus clientes compran online. Eso te hace pensar que has hecho mudarse a tu familia sin ninguna necesidad. Por lo tanto tu decisión te genera un importante sentimiento de culpabilidad.

 

La libertad de decisión es imprescindible. Normalmente nos centramos en todas las ventajas que tiene el poder tomar tus propias decisiones, pero no debes olvidar que también te pueden amargar la vida. Por eso es bueno tomar perspectiva y no tratar de tomar todas las decisiones. Hay muchas ocasiones en que otros expertos pueden tomar con un resultado mucho más positivo.

 


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