¿Cómo salvar la empresa? (desde el diagnóstico hasta la solución)

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Si tu empresa se encuentra en medio de una profunda crisis tienes dos alternativas: tratas de salvar la empresa o te rindes y la desmantelas. Conseguir salvar la empresa en la que trabajas no es una acción sencilla y si decides que todavía se puede hacer algo por tu empresa, te tienes que mover con cuidado.

Una de las partes más críticas es realizar un correcto diagnóstico de la situación. Para ello tienes que distanciarte del día a día y ver a la empresa desde distintos puntos de vista.

El otro punto crítico para salvar la empresa es la implementación de la solución. Tienes que convencer a todas las partes implicadas para que apuesten por la nueva estrategia. Sin la ayuda del equipo es muy difícil conseguir salvar la empresa.

Para ver como se aplican estas ideas, vamos a descubrir el caso de Corremás, una empresa de autobuses que su nuevo propietario consiguió salvar.

La compra de Corremás

Cuando Uxía Saavedra compró su nueva empresa de autobuses, Corremás, sabía que las cosas allí estaban mal. Corremás estaba en una profunda crisis donde perdían clientes todos los meses.  Uxía había comprado esta empresa porque operaba en exclusividad una línea que ella entendía que tenía que ser muy rentable, la ruta A Coruña – Vigo. Sino conseguía salvar la empresa, al menos estar ruta sería rentable.

Corremás era una empresa de autobuses relativamente pequeña. Contaba con 16 autobuses de línea y daba servicio a 3 rutas principalmente: A Coruña – Vigo, Puebla de Sanabría – Orense y Orense – Pontevedra. A priori eran rutas con suficiente potencial para una empresa de este tamaño.

Sin embargo, los antiguos dueños no habían gestionado la empresa de una forma muy eficiente. Por ejemplo, a la hora del embarque de pasajeros, el proceso se eternizaba. Uno a uno tenía que enseñar ticket y documentación y era el propio conductor quien colocaba el equipaje en el maletero. Esto provocaba que los autobuses siempre salieran con retraso. Los retrasos se habían generalizado tanto que las hojas de reclamaciones eran casi diarias.

Para tratar de contrarrestar estos retrasos, los antiguos dueños de Corremás habían dicho a los conductores que si llevaban más de una hora de retraso en la ruta, no entrasen en más pueblos a recoger pasajeros. La idea era que el siguiente autobús les recogiera. Esta decisión lejos de arreglar el problema, provocaba aún más reclamaciones.

Ante la incapacidad de arreglar los problemas de Corremás, sus dueños decidieron vender la empresa a Uxía.

El diagnóstico de la empresa

Uxía pensaba que Corremás funcionaba mal por culpa de las malas prácticas de los empleados. Esperaba ver a conductores poco profesionales y maleducados. Sin embargo, observó todo lo contrario. Los empleados estaban angustiados y desesperados porque no tenían ninguna capacidad para mejorar la experiencia de sus viajeros.

Viendo que el problema no estaba con los actuales empleados decidió modificar sus planes iniciales que consistía en renovar toda la plantilla de Corremás. Por el contrario decidió trabajar con ellos para mejorar el servicio ofrecido a sus clientes.

Uno a uno Uxía se entrevistó con todos los empleados de la empresa. Además habló con los clientes, personal de las estaciones,… y en definitiva con cualquier persona que tuviera relación con Corremás. Es decir realizó un profundo análisis cualitativo para conocer la situación actual.

Los principales retos

Tras esta evaluación, Uxía se dio cuenta de que el problema era que Corremás no habías establecido condiciones adecuadas como para que los empleados pudieran desarrollar su trabajo. Los tres principales problemas que Uxía detectó fueron:

  • Los procesos eran inestables: Los procedimientos cambiaban a cada momento en función de los impulsos de los antiguos dueños. La confusión de los empleados era notable. No sabían que reglas debían aplicar en cada momento, por lo que trataban de aplicar todas a la vez.
  • La inseguridad en los empleos: En los últimos meses, la rotación había aumentado mucho. Tanto que la mitad de los conductores no llevaban ni un año en la empresa. Esto impedía que los servicios ofrecidos fueran de calidad.
  • La falta de poder de decisión: Los empleados se sentían sin ningún poder para tomar decisiones. Si su jefe les decía que tenían que ir directamente al destino final sin parar por los pueblos, no podían hacer nada para evitar el descontento de las personas que se quedaban a la espera.

¿Consiguío Uxía salvar la empresa?

La clave para arreglar esta empresa fue involucrar a los empleados desde el primer momento en las soluciones. Esto provocó un fuerte compromiso por parte de los trabajadores para implementar nuevos procesos.

El resultado fue sorprendente. En sólo un año se pasó de recibir más de 20 reclamaciones mensuales a prácticamente ninguna. Todo esto fue posible gracias a que Uxía estableció las bases necesarias para que sus empleados pudieran desarrollar su trabajo con claridad, seguridad y poder de decisión.

 

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