5 perfiles que te pueden arruinar una reunión

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Gestionar bien una reunión puede ser a veces complicado. Por su puesto, es imprescindible que todo el mundo lleve los temas preparados y que sean puntuales para aprovechar bien el tiempo. Pero existen perfiles que te pueden arruinar una reunión si no sabes cómo tratarles. Ya vimos que también te puedes encontrar este tipo de personajes haciendo networking. Estos son 5 perfiles a los que deberías de prestar especial atención:

El peleas:

Este tipo de participantes es de los más denostados en las reuniones. Tiene una actitud agresiva y desafiante. Trata al resto de los participantes de la reunión con desprecio y les increpa en las discusiones con faltas de respeto e incluso insultos.

En el mejor de los casos, estas personas están teniendo simplemente un mal día. Están estresados con el trabajo o tienen algún problema personal. También puede ser que estén encendidos por el tema que se está tratando. Si este patrón es recurrente, parece claro que tiene un problema actitudinal.

Mientras que el peleas sea controlable, trata de focalizarle en los aspectos positivos de sus comentarios para desarrollar desde ahí una participación más constructiva. Si la cosa se va de madre, tendrás que pedirle amablemente que abandone la reunión. Una alternativa un poco más sutil es dar la reunión por acabada y convocar de nuevo sin este participante.

El charlatán:

Le reconocerás porque está hablando constantemente. Tanto que no deja no intervenir a los demás. Esto impide que el resto pueda compartir sus ideas ni aportar su conocimiento.

Por lo general, este tipo de perfiles son de natural nerviosos y habladores. En muchas ocasiones ni se dan cuenta de que están reventando la reunión.

Para manejar a este tipo de perfiles tienes que actuar. Da la palabra a otra persona para que pueda participar y que el charlatán se calle un rato. Si la cosa no mejora con estas sutilezas, me temo que vas a tener que interrumpirle de forma elegante.

El cesto:

Se pasa toda la reunión sin decir ni una palabra. Puede pasar desapercibido porque no aporta nada a la reunión.

En muchos casos puede que el cesto sea simplemente tímido. También puede que esté aburrido y se esté durmiendo en la reunión. Por otro lado puede que no conozca nada del tema que se está tratando y no quiere retrasar al grupo.

Trata de involucrarle en las discusiones de forma activa. Empieza por cuestiones más sencillas para romper el hielo y saber por qué es reacio a participar. Si no quiere participar tampoco hay que forzarle, pero tenlo en cuenta para la próxima convocatoria.

El multitareas:

Va a la reunión abre su portátil y no despega los ojos de la pantalla. Bueno sí, para contestar alguna llamada de teléfono o algún whatsapp. Pero no por eso deja de participar en la reunión. Lo malo es que o trata temas que ya se habían cerrado o que aún no se estaban hablando. Esto provoca que la reunión vaya a golpes y las ideas no fluyan debidamente.

Puede ser que el multitareas esté francamente agobiado y por eso tiene que atender varios temas a la vez. En otras ocasiones, simplemente considera que su presencia en la reunión no es necesaria y prefiere aprovechar su tiempo de otra manera. En cualquier caso, no están en la reunión al 100%.

Si su aportación es crítica para la toma de decisiones, pídele que se centre un momento para tratar de acabar lo antes posible. O trata primero los temas que sean más críticos para él y después libérale de la reunión. Si entiendes que realmente no debería de estar en la reunión evita hacerle perder el tiempo en una próxima convocatoria.

El súper-experto:

Cada vez que sale un tema que controla, dirige la conversación hacía allí. No importa que no sea el objeto de la reunión ni que esté malgastando el tiempo de todo el equipo. El simplemente quiere hablar del tema que controla.

Estos expertos suelen ser personas de gran experiencia y que pueden aportar una visión global. Sin embargo, se les olvida que os habéis reunido para tratar un tema muy concreto no para “arreglar el mundo”.

Con estos perfiles, me temo que vas a tener que esforzarte por centrarles en cada reunión. Si se dispersan, puedes preguntarle sobre aspectos concretos del tema que estéis tratando. Nada de preguntas genéricas donde se pueda ir por los cerros de Úbeda.

 


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